Trastornos compulsivos

El trastorno obsesivo compulsivo en los animales recibe su nombre de una patología similar que se da en los humanos.
El trastorno obsesivo compulsivo es una conducta repetitiva, persistente, invariable, sin función obvia, que interfiere con el comportamiento normal.
El ejemplo clásico de esta conducta es el del perro que se muerde la cola. Otro puede ser el del animal que se lame demasiado o que se mordisquea las patas, llegando incluso a producirse heridas.

Hay gente que toma esto como algo normal y hasta le causa gracia, pero esta conducta de los animales va progresando y llega a casos muy graves, donde incluso, a veces hay que amputar algún miembro.
Sucede que tocan el timbre o una persona llega a casa o nos ponemos a conversar con alguien y el perro comienza a perseguirse la cola o lamerse. Siempre que hay algo que desequilibra al animal, y que le produce una gran ansiedad, su respuesta es llamar la atención de esta manera.
Los trastornos obsesivos compulsivos se consideran una expresión de estrés, frustración y/o conflicto.

Los casos clínicos demuestran que es bastante obvia la existencia de algunos comportamientos compulsivos que son más o menos específicos de determinadas razas:
-Doberman Pinsher:  Succión de los costados.
-Bull Terrier Ingles:  Giros muy rápidos, meter la cabeza por debajo o entre objetos y quedarse inmóvil, mordisqueo de la cola.
-Pastor Alemán:  Persecución de la cola.
-Schnauzer Miniatura:  Inspeccionar el trasero.
-Perros de razas grandes:  Lameduras persistentes causantes de granulomas.
*Estas son predisposiciones aparentes en razas. Lesiones o irritaciones físicas como las causadas por la alergia, parecen desencadenar el trastorno obsesivo compulsivo (TOC) en algunos casos.

Se considera que el estrés asociado a una lesión o irritación puede contribuir al desarrollo del TOC en un animal ya susceptible, y que la irritación puede dirigir inicialmente el comportamiento hacia una zona concreta del cuerpo.
No existe ninguna regla de oro para el diagnóstico del trastorno obsesivo compulsivo. El diagnóstico se basa en la observación del comportamiento, en una historia sobre su desarrollo y descartando procesos médicos.
El tratamiento consiste en modificación ambiental y conductual y, en algunos casos, intervención farmacológica.
– Identificar y suprimir la causa de conflicto, desensibilizar a nuestro perro ante la situación que produce estrés.
– Evitar las interacciones regulares, trabajar con el en términos de orden-respuesta-recompensa. Entrenamiento de obediencia.
– Evitar cualquier forma de castigo.
– Proporcionar un plan regular de ejercicio.

**Ante cualquier síntoma de trastorno obsesivo compulsivo, recomendamos acudir primero al medico veterinario para descartar cualquier padecimiento medico.

Pata de Perro

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